Una vez, una comadreja, tierna en edad, salió de su morada en busca del alimento necesario para subsistir. En una de sus rutinas diarias observó, con perturbación, cómo un grupo de glotones acechó a una indefensa liebre, arrebatándole de golpe lo que en la boca llevaba: el alimento de su familia; y por si fuera poco, también le echaron las garras, preparándose para comerla.
La comadreja, absorta ante tal atropello, de repente se vio descubierta por los glotones, quienes, en lugar de amenazarla, la invitaron a formar parte de su cuadrilla. El más persuasivo le mostró la comida de toda clase que guardaban en su alacena; luego exhibió sus moradas repletas de manjares, reservas sin fin, y la invitó a tener tesoros en común. «En esta cuadrilla —argumentó— todos son para uno y uno para todos…».
La oferta parecía irresistible: comida abundante, fácil, variada y aparentemente segura. Por su mente pasó la idea de seguir pasando precariedades como hasta ahora, o abrirse a una vida más cómoda, comiendo todo tipo de suculentos bocados: pollos, roedores, insectos, gallinitas… ¡Qué menú más tentador!
Pero la comadreja, como quien despierta de un sueño, recordó la sabiduría de su padre, la que siempre le ha servido para vivir segura en el bosque; y dio un paso atrás.
Los glotones consultaron al de mayor rango para decidir qué escarmiento darle por tan insolente rechazo. En eso, se escuchó muy cerca el gruñido juguetón de unos oseznos que disfrutaban de una caza. «Esa carne fresca no puede desaprovecharse», pensaron.
Exhalan su fétido olor, acechan, se agachan, se arrojan. Se abalanzan sobre vivos y muertos. ¡Arrebaten! Ciegos en su furia, no se dieron cuenta de que cayeron en la mejor emboscada, preparada por una colosal osa negra, ya hastiada de los hurtos de aquellas sabandijas. Usando a sus crías como carnada, los hizo caer a todos a la vez en su red.
A lo lejos, la comadreja, repuesta del sobresalto, observó el fin de aquellos malvados.
a su alma tendieron lazo,
llenaron su guarida de despojos
que al final no disfrutaron.
El glotón es un poderoso cazador de la familia de las comadrejas. Ataca a casi cualquier animal que encuentre, atreviéndose incluso a disputarle la presa a lobos y osos.
«Así terminan los que van tras ganancias mal habidas; por estas perderán la vida.»
La codicia es el deseo de tener más y más sin límite; al final, ella misma se queda con lo de mayor valor de quien la posee: su vida.