El caballo y las avestruces
En las praderas de Sudáfrica, se paseaba un caballo alazán, de tez canela tostado. Paseando alrededor llegó cerca de una manada de avestruces. Con porte elegante y prepotente, relincha con gran potencia con intención de hacer notar su presencia.

Cuando logra atraer la mirada asustadiza de las avestruces más jóvenes-pues ha salido a buscar chismes- les dice lo siguiente:
Quítense de en medio que voy pasando, buenas para nada! Sólo son tal cual el dicho: buches y plumas, nada más!
Brüüüü!!! Vuelve a relinchar con agregada risa y denotado desprecio.
Agregó:
Además de imitar, acaso no es digno de elogiar mi fortaleza y valentía? Nadie como yo en la batalla, nadie como el caballo y su jinete! Ah, y no es arrogancia es la realidad de mi gallardia y elegancia…
Y mientras les enrostra su superioridad, tocanea nuevamente haciendo un giro con gran porte, meneando la cola y la melena.
Ante su actitud y palabras las más jóvenes retroceden sorprendidas, pero una de las más ancianas correspondiendo con igual desprecio responde:
De qué vale tanta fuerza
Si eres uno más en la carrera,
Cuando te alistas a la batalla
ignoras que el fin aguarda.
No confundas nuestra actitud
al no ceder a la tentación
de salir corriendo y así morir
Por falta de juicio y precaución.
No es miedo, es la virtud
De la prudente y sabia decisión.
Tu locura y desenfreno
Te hacen “guindar los tenis” primero.

Moraleja: Nuestra fortaleza acompañada de arrogancia puede convertirse en causa de infortunio.
Proverbios 21:24(NVI): Orgulloso, arrogante e insolente es quien se comporta con desmedida soberbia. 21:4.
