La comadreja y los insaciables glotones
Una vez, una tierna comadreja, salió de su morada en busca de alimento, el necesario para subsistir. En el devenir del tiempo, en una de sus rutinas diarias en busca de sustento, observó con perturbación como un grupo de glotones -pequeño mamifero carnivoro- acechaban a una indefensa liebre, arrebatándole de golpe lo que en boca llevaba: el alimento de su familia, pero si no bastara también le echan garras preparándose para comerla.

La comadreja absorta ante tal abuso, de repente se ve descubierta por los glotones, los cuales clavando en ella los ojos, en lugar de amenazarle, le invitan a formar parte de su cuadrilla de vagabundos, necesitaban a alguien veloz en la pandilla.
El más persuasivo le declaró la comida de toda clase que poseían en su alacena, luego para motivarle, exhibió sus moradas repletas de todo tipo de alimento exquisito, reservas sin fin, le instó a probar suerte y tener tesoros en común. Argumento que en dicha cuadrilla: Todos son para uno y uno para todos…
La oferta parecía irresistible: comida abundante, fácil, buena, variada y aparentemente segura. Por su mente pasó la dual posibilidad de pasar seguir en precariedades como hasta ahora o abrirse a una vida más cómoda, comiendo todo tipo de suculenta comida (pollos, roedores, insectos, gallinitas…), que menú más tentador!
La comadreja, como quien despierta de un sueño, recuerda la sabiduría de su padre, la cual siempre le ha servido para vivir segura en el bosque, por lo que dando una clara negativa, resuelta da un paso atrás.

Los glotones solicitan experticio al de mayor rango, para saber que escarmiento aplicar por tan insolente rechazo. Luego de una breve consulta y dispuestos a hacer de la comadreja una víctima más, se escucha muy cercano, el gruñido juguetón de unos oseznos que disfrutaban de una suculenta caza. En su jugueteo distraen tacticamente a los glotes que tras rápido análisis, es claro que esta oportunidad de carne fresca y víctimas tiernas no puede ser desaprovechada. De repente ignoran a la comadreja, exhalan su fétido olor, acechan, se agachan, se arrojan!
Se abalanzan glotones sobre vivos y muertos. ¡Arrebaten! Pero ciegos e irracionales, en su furia, no se han dado cuenta de que tanta buena suerte no existe, cayeron en la mejor emboscada preparada por una colosal oso negro que ya estaba hastiada de los hurtos de aquel grupo de sabandijas. Usando a sus hijos como carnada los hizo caer a todos a la vez en las garras de su red. Y con solo algunos zarpazos desbarató el grupo de aquellos miserables ladrones. Abur a la alacena! A la Osa le quedó la tarea de devolver todo a sus respectivos dueños.
A lo lejos, la comadreja, algo repuesta del sobresalto, observa el fin de aquellos malvados. Al final reflexiona: Su propia sangre acecharon, a su alma tendieron lazo, llenaron su guarida de despojos que al final no disfrutaron
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Prov. 1:19 Tales son las sendas de todo lo que es dado a la codicia, cual quita la vida de sus poseedores NVI: Así terminan los que van tras ganancias mal habidas; por estas perderán la vida.
La codicia es el deseo de tener más y más sin límites, al final ella también se queda con todo lo de verdadero valor del que la posee: Su vida.
Nota del reino animal : El glotón es un poderoso cazador familia de las comadrejas. Ataca a cualquier animal con el que se encuentre, Es experta hurtos… atreviéndose a quitar la caza a lobos y oso…
