La Oruga

Proverbios 12

¡Atención mis niñas! cada una saldrá a su tiempo, no se desesperen, irán dando el vuelo desde la mayor a la menor, dice así madre Mariposa a todas sus oruguitas resguardadas en aquel fuerte tronco. Eran muchas, pero todas con paciencia obedecían y respetaban el orden que madre les había establecido.

Un día la oruga más pequeña se encontraba preocupada, más bien desesperada por salir de su capullo, se sentía apretada, entendía que a más rápido pudiera salir, más ventaja tendría sobre las demás hermanas y así aprovecharía el néctar delicioso de las flores, de seguro no le dejarían nada para la hora de ella eclosionar.

Un escarabajo que está cerca y ve el forcejeo en el capullo le ofrece ayuda a la oruga para poder salir.

Tu caparazón, aunque no lo puedas ver así, son las alas que como las mías te ayudaran a alzar alto tu vuelo. Estíralas con fuerza y veras que, como yo, buen uso le podrás dar, –con calma comenta el escarabajo- inspirándole confianza.

La Oruga que dudaba y escucha estas palabras, las recibe como el empujón que necesitaba, sin meditarlo más de una vez estira con fuerza su caparazón el cual se rompe, nota ciertamente la belleza de sus alas, pero aun débiles no puede alzar vuelo, también se percata de lo débil y expuesta que queda, presa fácil a ser capturada, ¿por quién? Por el escarabajo que le “aconsejó”.

¡¡No te he mentido, los escarabajos salimos del capullo listos a comer!!… dice ya lo suficientemente cerca de la desdichada oruga, pero de repente una gran mariposa sacude sus fuertes alas sobre el escarabajo que sale despistado a su guarida.

Por suerte pudo la madre reconstruir a tiempo el capullo, pero mientras la oruga terminaba su tiempo de desarrollo ya sus hermanas estaban revoloteando felices disfrutando del néctar. Por desesperarse retrasó su tiempo y arriesgó su vida.

Al pasar el tiempo por fin está lista, pero no quiere salir, aún está asustada, su madre le anima, “ya es seguro salir, tienes alas listas para volar”. reflexiona su madre mientras cuidaba de su tierna hija: “el tiempo de espera terminó: fué tu protección; el capullo fue tu refugio: no una prisión”.

Moraleja:  queriendo adelantarte a los procesos naturales de la vida, puede ser que también adelantes tu ruina. Cuidado con malos consejeros, son enemigos de la justicia.

 

Proverbios 12.5

En los planes del justo hay justicia, pero en los consejos del malvado hay engaño.